LOS MEJORES LUGARES PARA VISITAR EN MARRUECOS

Marruecos es un país de contrastes intensos, donde el desierto se encuentra con el mar, las medinas milenarias zumban bajo el sol y las montañas se alzan como fortalezas naturales. Es un viaje para los sentidos, entre el aroma de las especias, el sonido de la llamada a la oración y el color vibrante de sus zocos.

1. Marrakech

Comenzamos en la ciudad imperial más caótica y fascinante: Marrakech. La Plaza Jamaa el Fna es el corazón palpitante, un teatro al aire libre donde al anochecer se concentran encantadores de serpientes, narradores, músicos y puestos de comida humeante. Perderse en el laberinto de la medina, declarada Patrimonio de la Humanidad, es una aventura entre tiendas de especias, lámparas de metal y telas. Los oasis de paz son los Jardines de la Menara, el exuberante Jardín Majorelle (de Yves Saint Laurent) y el suntuoso Palacio de la Bahía.

2. La ciudad de Fez

Viajando hacia las montañas del Atlas, la ciudad de Fez alberga la medina medieval más grande y mejor conservada del mundo árabe, Fez el-Bali. Es un viaje en el tiempo donde los sentidos se desbordan: el barrio de los curtidores de Chaouwara, con sus pozos de tintes vibrantes; el sonido de los artesanos del cobre; la Universidad de Al-Karaouine (la más antigua del mundo en funcionamiento) y sus intrincadas madrazas como la de Bou Inania.

3. Casablanca

En la costa atlántica, Casablanca es la metrópolis económica y moderna. Su monumento icónico es la Gran Mezquita de Hassan II, una obra maestra arquitectónica con el minarete más alto del mundo (210 m), parcialmente construida sobre el océano. El paseo marítimo de La Corniche y el distrito art déco del centro ofrecen otra faceta del país.

4. Ciudad imperial de Rabat

Siguiendo la costa, la ciudad imperial de Rabat, la capital administrativa, combina historia y elegancia. La Kasbah de los Oudayas, pintada de blanco y azul con vistas al océano, el Mausoleo de Mohamed V y las imponentes ruinas de la Torre de Hassan son sus puntos culminantes.

5. Ciudad mediterránea de Tánger

En la costa norte, la ciudad mediterránea de Tánger ha sido puerta entre África y Europa, inspirando a escritores y artistas como Matisse. Pasear por su medina y la Kasbah, visitar las Cuevas de Hércules y tomar un té a menta en el Café Hafa con vistas al Estrecho de Gibraltar es sentir su legado bohemio.

6. Ait Ben Haddou

El paisaje cambia radicalmente hacia el interior, donde se encuentra la joya del sur: Ait Ben Haddou. Este ksar (pueblo fortificado) de adobe, declarado Patrimonio de la Humanidad, es el escenario de películas como Gladiator y Game of Thrones. Sus torres y murallas se elevan dramáticamente en un valle desértico, ofreciendo una postal inolvidable, especialmente al amanecer o atardecer.

7. Merzouga

Desde aquí, las puertas del Sahara se abren en Merzouga. Aquí se encuentran las Erg Chebbi, las dunas de arena más grandes y espectaculares de Marruecos, que alcanzan los 150 metros de altura. La experiencia culminante es un paseo en camello al atardecer para pasar la noche en un campamento bereber bajo un manto de estrellas, con el silencio absoluto del desierto.

8. Valle del Todra

En el Alto Atlas, el Valle del Todra ofrece un cañón espectacular cuyas paredes de roca se elevan hasta 300 metros, creando un paraíso para escaladores. Cerca, el Valle del Dades con su "carretera de las Mil Kasbahs" serpentea entre palmerales y fortalezas de barro. Pueblos como Tinerhir y Boumalne Dades son bases para explorar estos paisajes majestuosos.

10. Essaouira

Finalmente, la ciudad costera fortificada de Essaouira, bañada por los vientos alisios, ofrece un ambiente relajado y artístico. Su medina blanca y azul amurallada (Patrimonio de la Humanidad), su puerto pesquero lleno de barcos azules y sus largas playas ideales para el kitesurf, contrastan con el bullicio de otras ciudades imperiales. Es famosa por su festival de música gnawa y sus talleres de marquetería de madera de tuya.