En la soleada Provenza, los campos de lavanda de la meseta de Valensole pintan el paisaje de tonos púrpura y aromas embriagadores en verano. Pueblos percheros como Gordes y Roussillon, este último con sus fachadas de ocre rojo, parecen colgar de las colinas. La antigua ciudad papal de Aviñón, con su Palacio de los Papas, y Arlés, con sus ruinas romanas, añaden capas de historia.